Se trata de un paraje de belleza difícilmente igualable, en el que podemos contemplar desde las
majestuosas cumbres de los Picos de Europa, a las inmediatas cimas de la cordillera del Sueve y el
mar Cantábrico que siempre tenemos a nuestros pies.
El campo de golf Rasa de Berbes, prácticamente, nunca registra saturaciones, por lo que unido a la tranquilidad que aporta el paisaje, hace que el juego resulte relajado y se pueda disfrutar plenamente de este deporte.